Recuerdos insonoros

Las montañas dejaban entrever a las nubes, asomando tras las cimas, los cielos son azules. El camino era libre, volaba mi imaginación, en mi mente todo era posible, cien gaviotas y un halcón. Compañeras son mis huellas que al andar se van marcando y se convierten en doncellas, mi cabeza está volando. Espadas en el aire, soñar despierto con una flor, son reproches y desaire, hace mella el gran calor. La aventura con certeza, manantial que une personas, una guinda y una cereza, rincones ocultos en el Río Amazonas. Un afluente, nacimiento de intenciones, los ojos de una serpiente, palpitan corazones. En la espesura de lo incierto, un sin fin de desvaríos, palomas en un cielo abierto, copos de nieve que no son fríos. Recuerdos insonoros, paciencia de inhumanos, el resquicio de una puerta, no son genes sino enanos. Travesuras del inconsciente, hay verdades y mentiras, intentando ser consecuentes, no despiertes porque sentirás las iras.

Escrito por: Aridane García Ruiz
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