El hombre | Reflexion de Vida

El hombre es el eje del universo, alrededor de cuál gira todo lo que llamamos vida, la que aglutina una serie de aspectos, medios, artes, ciencias, técnicas, etc., las cuales deberán ser estudiadas por todos los individuos que se desarrollen en el planeta tierra, que al describir y precisar cada uno de los elementos que lo integran, buscarán la manera de utilizarlos o pretendan también usarlos, lo ya descubierto y que servirán como medios para desenvolvernos y desarrollarnos lo mejor posible en nuestra vida.

El hombre en función del universo, posiblemente sea invisible ya que es insignificante, por su tamaño, pero si nos ponemos a compararlo con su inteligencia, ésta, está tratando de conquistar al mismo universo, del cual posiblemente en el futuro, será parte al servicio de la humanidad; lo que conseguirá o al menos eso pensamos, para que pueda tener mayores elementos y poder estar en condiciones de proveerse de todo lo necesario para obtener todo lo indispensable para que su vida sea más accesible y más práctica y placentera en todas las circunstancias de donde se desarrolla.

Se puede decir que el hombre es a la vida, como las piezas de ajedrez, es a su tablero y una partida en éste, ya que el hombre por pequeño o insignificante que sea en cuanto a su actuación, a su inteligencia, a sus habilidades, etc., será pieza clave para el desarrollo de nuestra vida en comunidad, ya que colaborará a todo lo que se le encomiende, haciéndolo adecuadamente y poniendo todo lo que esté de su parte para poder obtener los mejores resultados, no solamente para él, sino para todos los que existimos en el mundo; en un juego de ajedrez, la pieza más insignificante, posiblemente sea el peón, pero éste luchará hasta lo último para ganar la partida o en el peor de los casos morir; asimismo el hombre tiene en la vida una misión de luchar como cualquier peón de ajedrez, o como cualquier otra pieza de dicho tablero, para sacar adelante a todos y cada uno de sus congéneres, que habitan este planeta tierra, y deben pelear por todos ellos, para salir lo más adelante que se pueda, sin importarle cual será el esfuerzo que realice, aún cuando en el juego de ajedrez el peón puede hasta desaparecer, en la vida del hombre tiene que luchar de acuerdo con sus posibilidades intelectuales, físicas, habilidades, ingenio, etc., para tratar de ganar la carrera a la naturaleza para utilizarla en nuestro beneficio, sin tratar de quitarle a dicha naturaleza la esencia misma, ya que en ese contexto estamos incluidos nosotros mismos, por tanto trataríamos de suicidarnos, puesto que alterando la naturaleza misma, estaríamos tratando de cambiar nuestro origen, nuestra misma base, que es en sí nuestra estructura y nuestra integración física de todos los que habitamos la tierra, ya que si nosotros formamos parte de la naturaleza y estamos conformando ese algo que pretendemos manejar a nuestro antojo, podemos en un momento dado a interrumpir o cambiar un ciclo predeterminado y que posiblemente a la larga nos perjudique, en vez de beneficiarnos.

El hombre es apenas el tamaño de un microbio si lo comparamos con el universo, pero si no obstante se cree dueño y señor del mismo, por pensar que es el único ser racional en éste; por el cual vamos pasando todos los hombres, durante un lapso que llamamos vida, la cual se inicia cuando nacemos y se termina cuando morimos.

Pero la vida de algunos grandes hombres, no termina con la muerte, sino que es cuando empieza a vivir con mayor intensidad entre los demás hombres, ya sea por sus hechos ya históricos, sus descubrimientos científicos, sus aportaciones a la ciencia y a la humanidad, su comportamiento con los demás, etc., comenzando a vivir y a resaltar su existencia al ser recordado con euforia y con reconocimiento que lo vienen a convertir en un inmortal, por lo hecho en su vida, por tanto el hombre vive más, cuanto más haga en su vida, aún después de la muerte, ya que será siempre recordado y estará presente en todo momento y lugar dónde se recuerde lo hecho por él, pero siempre se ha dicho y se seguirá diciendo que el hombre es el arquitecto de su propio destino, pudiendo agregar y de toda la humanidad, ya que el conjunto de hombres formamos a ésta, siendo el hombre determinante en la conformación y estructura presente y futura de la misma, lo cual es y será la columna vertebral de toda la comunidad existente.

Reflexion de vida | Capitulo I
C.P. Manuel Rodríguez Solís
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